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¿Cuál es el pH natural de la piel y por qué es importante en dermocosmética?

Importancia del pH natural de la piel

Cuando hablamos de tratamientos médicos o productos cosméticos que se aplican en la piel, es importante tener en cuenta que la piel no es solo una capa exterior. Es un órgano vital que realiza diversas funciones, como protegernos del entorno, y mantener su salud es esencial. El pH natural de la piel desempeña un papel fundamental en estas funciones.

En la superficie de la piel, existe un conjunto de sustancias que son cruciales, pero que no podemos ver a simple vista en un análisis histopatológico. Esto se conoce como el «manto ácido«, el cual está compuesto por dos partes: el manto aéreo y la emulsión epicutánea. El manto aéreo es una capa de gases que incluye dióxido de carbono (producido por nuestras células) y vapor de agua. Por otro lado, la emulsión epicutánea está formada por una fase acuosa que proviene del sudor y la transpiración, y una fase oleosa compuesta por los lípidos producidos por las glándulas sebáceas y los que resultan del proceso de queratinización de la epidermis. Esta emulsión impregna las células superficiales de la piel y es donde se disuelven la mayoría de los productos metabólicos de la piel. El pH natural de este manto ácido es de vital importancia para la salud cutánea.

El concepto del manto ácido fue descrito por primera vez en 1928 por Marchionini, quien destacó cómo el uso de jabones convencionales puede afectar el equilibrio ácido de la piel.

Hay que tener en cuenta que los lípidos producidos por las glándulas sebáceas, conocidos como sebo, son diferentes en composición a los lípidos presentes en la epidermis. No existe evidencia de que estos lípidos provengan directamente de las grasas que ingerimos en nuestra dieta.

Importancia del pH natural en dermocosmética

El pH natural o manto ácido cutáneo desempeña un papel crucial en la salvaguardia de la piel contra bacterias, hongos, virus y elementos contaminantes presentes en el entorno. Asimismo, contribuye a mantener la piel en un estado de suavidad y flexibilidad óptimas

La capacidad del manto ácido para preservar tanto la humedad como la integridad de la flora microbiana de la piel, que comprende las bacterias beneficiosas que cohabitan en nuestra dermis, no debe subestimarse. Esta flora dérmica actúa como un escudo protector contra el desarrollo de bacterias relacionadas con afecciones cutáneas como el acné, la rosácea, la psoriasis y la dermatitis.

Un pH cutáneo elevado puede incidir en la actividad enzimática del metabolismo lipídico en la capa córnea, lo cual podría dar lugar a desequilibrios en el manto ácido de la piel, manifestados en ciertas patologías dermatológicas, como la dermatitis atópica. Además, las variaciones en el pH cutáneo pueden propiciar un entorno propicio para el crecimiento de bacterias especialmente perjudiciales, como el Staphylococcus aureus.

Cómo elegir productos cosméticos con el pH adecuado

La información previamente presentada indica la relevancia del pH en los productos de cuidado diario para la piel en relación con la homeostasis de la barrera cutánea.

El acto de limpiar la piel con jabones o detergentes puede ocasionar la disminución del manto ácido. La acción repetitiva de lavado impacta en el estrato córneo y sus funciones de barrera, incluyendo el equilibrio del pH cutáneo. Una vez que se daña, se estima que podría requerir hasta 14 horas para restablecerse, momento en el cual es probable que vuelva a ser sometido a otro proceso de lavado. En promedio, la mayoría de las personas lavan sus manos al menos tres veces al día.

Regulación del pH natural cutáneo y recomendaciones

Un elemento adicional que regula el pH natural de la piel es la presencia de microorganismos bacterianos, como el Staphylococcus epidermis, que desempeña un papel en la degradación de ácidos grasos y, por ende, en el mantenimiento del pH ácido de la piel. El uso de jabones convencionales no solo altera el pH de la piel hacia valores más alcalinos, sino que también elimina a la bacteria responsable, al menos en parte, de mantener el pH ácido de la piel.

La recomendación apropiada implica la utilización de productos para el cuidado de la piel que mantengan un pH dentro del rango de 4.5 a 6, permitiendo que la piel se ajuste rápidamente después de cada aplicación.

El potencial de irritación de los agentes presentes en los productos de higiene está influenciado por diversos factores, entre ellos el pH. Los limpiadores ácidos resultan ser menos irritantes que aquellos de carácter neutro o alcalino, y se sugiere que personas propensas a la sequedad de la piel opten por productos de limpieza ácidos. Los productos con un pH ligeramente ácido o neutro y los tensioactivos no iónicos son los más adecuados para aquellos que tienden a experimentar reacciones irritantes en la piel.

En virtud de sus propiedades reguladoras de bacterias y su buena tolerancia, se recomienda el uso de jabones dermatológicos o syndets con un pH ácido para la limpieza de la piel en individuos con afecciones cutáneas como el acné vulgaris, la rosácea, la piel atópica, la dermatitis irritativa, la dermatitis de contacto y la ictiosis. Estos productos con pH natural ayudan a mantener la piel en condiciones óptimas y a prevenir la exacerbación de las condiciones dermatológicas mencionadas.

Consideraciones sobre los champús

En lo que respecta a los champús, la mayoría mantiene un pH en el rango de 3.5 a 7. Los champús alcalinos tienen la capacidad de expandir el cabello y resultan efectivos al permitir que los agentes activos actúen en toda la estructura capilar, dado que en este pH, la cutícula se abre. Sin embargo, no se aconseja su uso frecuente debido a su tendencia a dañar la cutícula.

En cambio, los champús ligeramente ácidos con un pH de 4.5 se consideran los más adecuados, ya que fortalecen la cutícula capilar y la suavizan. En estas condiciones, el cabello adquiere un aspecto brillante y una textura suave al tacto.

Resumiendo la importancia del pH natural

La importancia del pH en el cuidado de la piel radica en su influencia en el manto ácido cutáneo, una barrera natural que protege contra elementos ambientales y mantiene la salud de la piel. El manto ácido comprende una emulsión de componentes acuosos y oleosos, cuya alteración, especialmente a través de jabones convencionales, puede comprometer su equilibrio. Esto, a su vez, puede afectar la integridad de la piel y su capacidad para resistir bacterias y mantener una flora microbiana beneficiosa. En la elección de productos cosméticos y de higiene, se recomienda un pH entre 4.5 y 6 para una rápida adaptación de la piel.

Los limpiadores ácidos son preferibles para pieles propensas a sequedad, y en casos de afecciones cutáneas específicas, como el acné o la dermatitis, se aconseja el uso de jabones dermatológicos con pH ácido. Además, en el cuidado capilar, los champús ligeramente ácidos con un pH de 4.5 se consideran ideales para fortalecer la cutícula y lograr un cabello brillante y suave, evitando el uso frecuente de champús alcalinos que pueden dañar la cutícula capilar.

Desde InPharmado queremos explicarte como medir el pH de la piel pero recuerda siempre consultar a los profesionales para confirmar la técnica y el veredicto:

Hay dos métodos principales para medir el pH de la piel:

  • Tiras reactivas de pH
  • Medidor de pH

Las tiras reactivas de pH son la forma más sencilla y asequible de medir el pH de la piel. Se pueden encontrar en farmacias y tiendas de productos de belleza.

Para usar tiras reactivas de pH:

  1. Lávate la cara con un limpiador suave.
  2. Deja que tu piel se seque por completo.
  3. Sumerge la tira reactiva en agua desionizada durante 1 segundo.
  4. Compara el color de la tira reactiva con la escala de pH incluida en el envase.

Los medidores de pH son dispositivos más precisos que las tiras reactivas. Se pueden encontrar en tiendas de productos de belleza y de laboratorio.

Para usar un medidor de pH:

  1. Lávate la cara con un limpiador suave.
  2. Deja que tu piel se seque por completo.
  3. Aplica una pequeña cantidad de agua desionizada en la piel.
  4. Coloca la punta del medidor de pH sobre la zona húmeda de la piel.
  5. Lee el valor del pH en la pantalla del medidor.

Un pH de 4,5 a 5,5 indica que la piel es ligeramente ácida. Un pH inferior a 4,5 indica que la piel es ácida, mientras que un pH superior a 5,5 indica que la piel es alcalina.

Una piel con un pH equilibrado es más resistente a las bacterias y a los hongos. También es menos propensa a la irritación y al envejecimiento prematuro.

  • Evita usar jabones y productos de limpieza que sean demasiado alcalinos.
  • Utiliza productos hidratantes que sean neutros o ligeramente ácidos.
  • Evita exponer tu piel a los rayos UV.
  • Consume una dieta equilibrada que incluya frutas y verduras.

Recuerda si quieres que te facilitemos más información puedes consultarnos.

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