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¿El fin de la andropausia con la terapia de reemplazo de testosterona?

“Caballero, no se preocupe. Todos los síntomas que me ha descrito son completamente normales para su edad. Usted sufre la llamada menopausia masculina”. Pero doctor, ¿cómo voy yo a tener eso, si la menopausia solo afecta a las mujeres? Usted no sabe lo que está diciendo… Esto es un ejemplo de una clásica conversación en consulta, cuando no se conoce que los hombres, sí, los hombres… también sufren menopausia. Si quieres saber más sobre esto, y cómo se puede reducir sus síntomas con la llamada “terapia de reemplazo de testosterona”, sigue leyendo.

La mal llamada “menopausia masculina”

En realidad, el concepto de “menopausia masculina” no existe en el ámbito médico. Su denominación clásica es “síndrome de déficit de testosterona”, también conocida como “andropausia”.

La andropausia es un proceso gradual que implica cambios hormonales, particularmente una disminución en los niveles de testosterona. Aunque no todos los hombres la experimentan de la misma manera, es un fenómeno biológico natural asociado con el envejecimiento masculino. Al igual que en las mujeres con la menopausia, la andropausia no tiene un inicio definido ni una serie de síntomas universalmente experimentados. Sin embargo, generalmente ocurre en hombres de mediana edad y más allá, a menudo a partir de los 40 años, y puede extenderse durante un período prolongado.

Pero ¿la menopausia y la andropausia se producen por los mismos motivos?

En realidad, la menopausia femenina y la andropausia comparten la característica de ser procesos biológicos asociados con el envejecimiento, pero difieren en sus causas y manifestaciones hormonales. Mientras que la menopausia se produce por el agotamiento de los óvulos y la disminución de hormonas reproductivas como el estrógeno y la progesterona, la andropausia implica una reducción gradual en la producción de testosterona. A medida que los hombres envejecen suelen experimentar un fenómeno conocido como hipogonadismo relacionado con la edad, que se caracteriza por una disminución gradual en la producción de testosterona. La creación de esta hormona, que alcanza su punto máximo entre los 18 y 20 años, comienza a declinar alrededor de los 30 años; y este descenso continúa a un ritmo de, aproximadamente, un 1% por año.

¿Y cómo puedo saber si sufro de andropausia?

Generalmente, el diagnóstico de andropausia se realiza mediante una anamnesis en consulta y pruebas de laboratorio en donde se evidencie el deficit de testosterona. En cuanto a los síntomas, entre los más comunes se encuentra la disminución de la libido y la función sexual, acompañada a veces de dificultades en la erección. Además, la fatiga y el cansancio prolongado son características muy frecuentes, afectando a la vitalidad y al rendimiento laboral. Aparte, muchos hombres experimentan cambios en la composición corporal, como la pérdida de masa muscular y el aumento de la grasa corporal, contribuyendo a la disminución de la fuerza física. Y, al igual que en las mujeres, los cambios en el estado de ánimo (como irritabilidad o tristeza) también pueden manifestarse, junto con alteraciones en la calidad del sueño.

En cuanto a las pruebas de laboratorio, los parámetros que más se estudian ante un posible caso de andropausia son la testosterona total en suero, la testosterona libre, la hormona estimulante de la luteinización (LH) y la hormona folículo estimulante (FSH). La primera medición abarca tanto la testosterona que circula libremente en el torrente sanguíneo como la que está unida a proteínas transportadoras. La prueba de testosterona libre se centra en la fracción que no está unida a proteínas y, por lo tanto, está disponible para ser utilizada por los tejidos del cuerpo. Esta fracción es particularmente relevante, ya que representa la porción de testosterona que puede ejercer sus efectos biológicos, incluyendo su participación en la regulación del metabolismo, la masa muscular y la función sexual.  Además, las pruebas de LH y FSH ayudan a predecir la producción de testosterona en los testículos. En general, para la testosterona, se considera que los niveles bajos son aquellos por debajo de 300 a 350 nanogramos por decilitro (ng/dL). En cuanto a la LH y FSH, niveles elevados de estas hormonas, junto con bajos niveles de testosterona, podrían indicar un problema en la regulación hormonal entre la glándula pituitaria y los testículos.

La terapia de reemplazo de testosterona y la andropausia ¿solución?

La terapia de reemplazo de testosterona (TRT) es un enfoque terapéutico diseñado para tratar la deficiencia de testosterona en hombres. Con ello se busca restaurar los niveles normales de la hormona mediante su administración externa. Cada forma de administración de testosterona (inyección intramuscular, parches, geles, comprimidos, implantes subcutáneos…) tiene sus propias características y consideraciones, y la elección depende de diversos factores, como las preferencias del paciente y la gravedad del déficit.

El origen de la terapia de reemplazo de testosterona

La TRT tiene sus raíces en la década de 1940, cuando se realizaron los primeros intentos de tratar la deficiencia de testosterona con implantes de testículos procedentes de animales. A medida que avanzó la investigación, se desarrollaron métodos más refinados y seguros. A partir de las últimas décadas del siglo XX, la TRT se convirtió en una opción más accesible y ampliamente utilizada para abordar los síntomas asociados con la andropausia. Esta terapia destaca por una mejora palpable en la energía y libido, proporcionando a los individuos un aumento en su bienestar general. Otro beneficio importante radica en la capacidad para preservar la masa muscular y reducir la acumulación de grasa corporal. Sin embargo, se ha planteado un debate sobre los posibles riesgos cardiovasculares de la TRT, aunque los resultados son inconclusos, y se debe tener precaución en pacientes con antecedentes de enfermedad prostática debido al posible impacto en este órgano. Además, la TRT está contraindicada en casos de cáncer de próstata activo, hematocrito elevado y apnea del sueño no tratada, lo que recalca la importancia de una evaluación médica cuidadosa antes de iniciar esta terapia.

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